{"id":298,"date":"2023-11-22T13:12:17","date_gmt":"2023-11-22T16:12:17","guid":{"rendered":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/?p=298"},"modified":"2023-11-22T13:12:17","modified_gmt":"2023-11-22T16:12:17","slug":"una-mirada-a-miguel-littin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/jornalismo\/2023\/11\/22\/una-mirada-a-miguel-littin\/","title":{"rendered":"Una mirada a Miguel Litt\u00edn\u00a0"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"234\" height=\"300\" src=\"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/CD_QDC81iikT5fcjRqmyVUxpZaWAKuZB1l9PF8coM8_BEZ-9D25Fok0HfwymWGB3JjDXj5FiJFhLOlf5VL1I8EQcGfPqAy8Ma2Vl-iQalKIGjB2y6H7quJb3jXClvJjWrRN0MKqAfAilz5Plc6XD4Z8.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-299\" style=\"width:542px;height:auto\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>David Lara Ramos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En 1985 Miguel Litt\u00edn regresa a Chile a filmar una aventura clandestina en un pa\u00eds regido por el dictador Augusto Pinochet. Entra con una falsa identid.&nbsp; Adem\u00e1s de filmar una pel\u00edcula sobre c\u00f3mo vive la gente en su patria, Litt\u00edn espera poder ver a su madre. Cuando se ven, ella no lo reconoce.<\/strong><strong><br><\/strong><strong> <\/strong><strong><br><\/strong>Yo me imagino que el hombre primero vio, y luego, seguramente,&nbsp; emiti\u00f3 sonidos. Ah\u00ed surge la lucha dram\u00e1tica de expresar lo que uno est\u00e1 viendo. De subyugar al hombre con lo que no ha visto.&nbsp; Yo te cuento a ti, lo que t\u00fa no has sido capaz de ver, al fin, eso es lo que hace el cineasta, lo que hace el escritor.<br>\u200d<br><strong>La obsesi\u00f3n por la mirada, por su origen y sus posibilidades hacen parte de una fascinaci\u00f3n eterna. En su segunda novela <\/strong><strong><em>El bandido de los ojos transparentes<\/em><\/strong><strong>, Litt\u00edn cuenta c\u00f3mo un ni\u00f1o vio por primera vez:<\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>Expandi\u00e9ndome en el c\u00edrculo negruzco de la nada, daba vueltas en medio de grandes lagunas, aguas profundas, espacios viscosos, sin comienzo ni fin. \u00bfCu\u00e1l era el principio? \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda antes de la memoria? \u00bfCu\u00e1l la sensaci\u00f3n primera?<br>\u200d<br><strong>Litt\u00edn asegura que esa obsesi\u00f3n por la mirada viene de sus ancestros \u00e1rabes y palestinos que llegaron a Chile a finales de la Primera Guerra Mundial. <\/strong><strong><br><\/strong><strong><br><\/strong>Tuve unos abuelos, maternos y paternos que ten\u00edan miradas misteriosas, asombraban. Creo que el hecho de haber visto a mi abuelo palestino, y a mi otro abuelo \u00e1rabe, el cazador; ver mujeres fuertes de ojos grandes. Ver a mi bisabuela, a quien juro que vi sanar a ni\u00f1os con la mirada, me impresion\u00f3, todo eso hace parte de ese mundo de sue\u00f1os donde viv\u00ed.<br>\u200d<br><strong>Su obsesi\u00f3n por los ojos y la mirada hizo de \u00e9l un hombre de cine y de arte. Un hombre sensible que recuerda sus fascinaciones ante la primera imagen cinematogr\u00e1fica:&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primera pel\u00edcula que vi, la vi sentado en las faldas de mi abuela Matilde en el jard\u00edn de su casa. Viv\u00eda cerca de la estaci\u00f3n del ferrocarril. Frente a su casa hab\u00eda un gran campo, lugar donde llegaban circos, narradores, cantadores y juglares. Un d\u00eda, apareci\u00f3 un se\u00f1or con una c\u00e1mara negra y un tr\u00edpode. Y puso una s\u00e1bana blanca en medio de la plaza. All\u00ed, lleno de pavor, pero fascinado, vi la primera pel\u00edcula de mi vida en los brazos de mi abuelita Matilde. [&#8230;] Cuando terminaba la funci\u00f3n, corr\u00edamos hac\u00eda la s\u00e1bana blanca para mirar qu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s. Una noche, cuando llegamos a ver otra pel\u00edcula, no encontramos la s\u00e1bana, ni c\u00e1mara, ni tr\u00edpode, ni nada; s\u00f3lo el campo vac\u00edo, y nos dimos cuenta que lo \u00fanico que exist\u00eda era la realidad.<br>\u200d<br><strong>El recuerdo de aquellas im\u00e1genes luminosas producen en el peque\u00f1o Litt\u00edn una sensaci\u00f3n de vac\u00edo. [&#8230;] Con la ayuda de un primo, construye una caja de madera con un peque\u00f1o orificio y una bombilla en su interior. Y comenz\u00f3 a&nbsp; proyectar sombras en la pared [&#8230;] Pero jam\u00e1s la idea de ser director de cine pas\u00f3 por su mente:<\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>A los 9 a\u00f1os tuve la suerte de ver <em>Roma, ciudad abierta,<\/em> la pel\u00edcula de Roberto Rossellini. Esa pel\u00edcula marc\u00f3 dos intereses que ahora son mi vida. El primero fue mi inter\u00e9s social por la justicia: yo estudi\u00e9 en un colegio de curas, y los curas nos dec\u00edan que todos \u00e9ramos hijos de Dios, que \u00e9ramos iguales, pero en las puertas del colegio se reun\u00edan los ni\u00f1os pobres, y cuando nos junt\u00e1bamos con ellos, nos castigaban. Me sent\u00ed enga\u00f1ado por esas hipocres\u00edas. [&#8230;] El segundo inter\u00e9s que despert\u00f3 la pel\u00edcula de Rosselini, fue que a partir de ese momento me puse como meta ser director de cine.<br>\u200d<br><strong>El peque\u00f1o Litt\u00edn sigue jugando a hacer pel\u00edculas con sombras, a inventar historias llenas de rebeld\u00eda, sombras de ni\u00f1os pobres, que hablan con sombras de ni\u00f1os ricos, hasta que un t\u00edo, preocupado por la locura de las sombras, decide regalarle una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica:<\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>Con esa c\u00e1mara hicimos lo que llam\u00e1bamos pel\u00edculas est\u00e1ticas, escenas donde estaban mis primos y primas. Yo los dirig\u00eda, los disfrazaba y hasta les dec\u00eda qu\u00e9 ten\u00edan que decir. Despu\u00e9s&nbsp; me regalaron lo que siempre so\u00f1\u00e9: un proyector y una c\u00e1mara filmadora. Con esos equipos comenc\u00e9 a hacer pel\u00edculas m\u00e1s elaboradas, siempre con temas de car\u00e1cter social.<br>\u200d<br><strong>Despu\u00e9s de culminar sus estudios primarios y secundarios (un infierno, como \u00e9l llama a ese per\u00edodo) se presenta en la Escuela de Arte Dram\u00e1tico: <\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>Ten\u00eda 16 a\u00f1os, y no me admitieron. Cuando fui a pedir explicaci\u00f3n a los maestros que me hab\u00edan hecho el examen, me dijeron que yo no ten\u00eda talento, que mejor me dedicara a otra cosa. Eso me dio una ira, me llen\u00e9 de rebeld\u00eda. En ese entonces ten\u00eda una moto y me puse a correr. Corr\u00eda en circuitos que hac\u00edan en Santiago. En una de esas idas a la ciudad, vi un aviso pegado en la ventana de una casa que dec\u00eda: \u2018<em>Se necesitan actores\u2019<\/em>.&nbsp; Entr\u00e9 a la casa. Era un sindicato obrero que ten\u00eda un grupo de teatro.<br>\u200d<br><strong>En aquel lugar Miguel Litt\u00edn aprendi\u00f3 a actuar, a dirigir y a escribir sus primeras obras. Lleno de toda esa experiencia, y con un gran conocimiento de la forma como viv\u00edan los obreros en Chile, decide regresar a la escuela de arte que lo hab\u00eda rechazado:<\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>No les qued\u00f3 otro remedio que admitirme, con una nota m\u00ednima y matr\u00edcula condicional. A los tres meses estaba dirigiendo el curso y a fin de a\u00f1o la compa\u00f1\u00eda de la escuela. Termin\u00e9 siendo el mejor de mi promoci\u00f3n. La escuela de arte dram\u00e1tico me revel\u00f3 escenas de los grandes autores del Siglo de Oro: F\u00e9lix Lope de Vega, Calder\u00f3n de la Barca y autores ingleses como Shakespeare. Esa combinaci\u00f3n entre lo popular, lo obrero y lo cl\u00e1sico fueron un gran complemento para mi formaci\u00f3n.<br>\u200d<br><strong>\u00c9l no habla muy bien de la escuela, reconoce que hubo profesores que trataron de ense\u00f1arle temas in\u00fatiles y rid\u00edculos, guiarlo con disciplina militar y reg\u00edmenes verticales o totalitarios. Pero da gracias a un maestro quien le ense\u00f1\u00f3 la base fundamental de la acci\u00f3n dram\u00e1tica. <\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>Me dijo: \u201cun hombre siempre est\u00e1 motivado por un deseo y por una necesidad, y para satisfacer esa necesidad y ese deseo, va a encontrar muchos obst\u00e1culos\u201d. Eso se llama acci\u00f3n dram\u00e1tica. La decisi\u00f3n de vencer los obst\u00e1culos es la acci\u00f3n dram\u00e1tica. \u00c9se es un principio que nunca olvido. El arte como proceso de creaci\u00f3n es absolutamente individual. Y es de un gran esfuerzo. Para que uno escriba una p\u00e1gina que lo deje lleno y satisfecho, o realice una secuencia limpia y evocadora, hay un inmenso trabajo previo que hay que ir construyendo con el rigor de un artesano. Tienes que tener paciencia, disciplina y constancia para elaborar cada detalle de tu obra, despu\u00e9s puedes dedicarte a volar.<br>\u200d<br><strong>Al terminar sus estudios de Arte Dram\u00e1tico, Miguel Litt\u00edn se dedica a la direcci\u00f3n teatral y a escribir obras de teatro. Al entrar al mundo del cine y la televisi\u00f3n tiene la suerte de trabajar con Fernando Veleque, quien hab\u00eda estudiado con los hermanos Lumiere. Con \u00e9l aprende el segundo elemento para lanzarse de lleno a la direcci\u00f3n cinematogr\u00e1fica:&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda est\u00e1bamos haciendo un trabajo para televisi\u00f3n, Fernando hac\u00eda la fotograf\u00eda. Estuvimos todo el d\u00eda filmando im\u00e1genes que mostraran las transformaciones de las cuatro estaciones del a\u00f1o. Recorrimos cerros, desiertos, lagos, y al final del d\u00eda est\u00e1bamos muy cansados. Recuerdo que me tir\u00e9 sobre la hierba a esperar el carro que deb\u00eda recogernos. \u00c9l me llam\u00f3, hab\u00eda puesto el tr\u00edpode y la c\u00e1mara junto a un \u00e1rbol, y me dijo: \u2018Mire por ah\u00ed\u2019. Puse el ojo y comenz\u00f3 a producirse un milagro: una hoja aparec\u00eda, desaparec\u00eda, volv\u00eda a aparecer, estaba su textura, sus detalles, se ve\u00eda todo lo que el ojo humano era incapaz de ver. Y todo sucedi\u00f3 en un instante ante mis ojos. Y le dije: \u201cpero si esto es lo que hemos estado buscando todo el d\u00eda\u201d. Me mir\u00f3 y me dijo: \u201cEso es el cine, el punto de vista. Lo que estuvimos haciendo todo el d\u00eda fue pura gimnasia\u201d.<br><strong>\u200d<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Para Litt\u00edn el cine latinoamericano siempre ha estado en crisis de espectadores. Un problema que parece analizar como un complejo tema de geopol\u00edtica:<\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>Los latinoamericanos necesitamos sumarnos para recuperar la imagen que nos ha sido arrebatada. Tenemos que dejar de ser un enclave colonial en manos de las grandes empresas transnacionales que manejan a nuestros espectadores. Sin espectadores no hay cine. Es como si entr\u00e1ramos a una librer\u00eda y s\u00f3lo vi\u00e9ramos libros en ingl\u00e9s, los cines de Am\u00e9rica est\u00e1n llenos de pel\u00edculas hechas en un solo pa\u00eds, en una sola cultura. El lenguaje cinematogr\u00e1fico es un lenguaje nacido en el m\u00e1s universal de los siglos, y su vocaci\u00f3n siempre fue globalizar. Un primer plano, siempre es un primer plano, no hay un primer plano norteamericano, o chileno o americano, la medida del lenguaje es siempre la misma. Pero adem\u00e1s del problema del mercado, creo que&nbsp; el cine est\u00e1 en una crisis en todas partes. O deja de ser fotograf\u00eda de lo evidente o se convierte en el descubrimiento e insinuaci\u00f3n de los sue\u00f1os posibles.<br>\u200d<br><strong>Miguel Litt\u00edn ha estado inmerso en el mundo creativo toda su vida. Si bien el cine lo descubri\u00f3 en compa\u00f1\u00eda de su abuela Matilde, la literatura la encontr\u00f3 en los versos de Cristina, su madre:<\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>Ella era una jovencita que recitaba poemas. Eso me parec\u00eda tan bello; hermoso. Ese hecho de transmitir el lenguaje de la cotidianidad en esa s\u00edntesis de insinuaciones que es la poes\u00eda, fue algo embrujador. Despu\u00e9s me dije: \u201cbueno, en vez de hablar as\u00ed, por qu\u00e9 no hablar de esta otra manera, y ese fue un incentivo tambi\u00e9n para contar lo que ve\u00eda de una manera diferente, fue entonces cuando me puse a escribir\u201d.&nbsp;<br>\u200d<br><strong>Ha publicado dos novelas: <\/strong><strong><em>El viajero de las cuatro estaciones<\/em><\/strong><strong> (1990) y <\/strong><strong><em>El bandido de los ojos transparentes<\/em><\/strong><strong> (1999). Es un hombre que ha estado siempre del lado del arte. Cambia de lenguaje para expresar lo que observa con la convicci\u00f3n de que es uno solo. Asegura que todos se miden con la&nbsp; misma regla:&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay un principio que es el fundamental: yo quiero contarte una historia y empiezo a contarla, las formas surgen de la misma naturaleza del relato y, el relato a su vez, va imponiendo la forma, as\u00ed es como lo hago. He cambiado de un lenguaje a otro, he escrito un gui\u00f3n de cine y despu\u00e9s lo he convertido en una novela. Creo que hay una complementaci\u00f3n absoluta. En pel\u00edculas como <em>El Gatopardo oMuerte en Venecia<\/em>, el placer que he sentido viendo la pel\u00edcula y leyendo el libro ha sido pr\u00e1cticamente el mismo a pesar de estar expresados en lenguajes diferentes, pero en los dos casos \u00bfqu\u00e9 es lo que hay?, un hombre que quiere encantar a los dem\u00e1s con su historia. \u00c9se es siempre el objetivo.<br>\u200d<br><strong>El lenguaje est\u00e1 lleno de m\u00faltiples posibilidades que hay que descubrir y utilizar, asegura Litt\u00edn. Reconoce los matices de cada palabra y teje sin reverencias, pero con respeto.<\/strong><strong><em> <\/em><\/strong><strong><em><br><\/em><\/strong><strong><em><br><\/em><\/strong><em>\u200d<\/em> La maravilla del espa\u00f1ol, es que todos los pueblos lo hablan de una forma diferente. Eso mismo hay que hacer en el cine. \u00bfCu\u00e1ntos planos hay en un primer plano? Cuando vas a una escuela te dicen que un primer plano es esto&#8230; y esto otro&#8230; no s\u00e9 que etc&#8230; etc&#8230; \u00a1nojoda! Hay que ense\u00f1arle a la gente la posibilidad de revertir ese idioma. El arte es un desaf\u00edo, es el Quijote en el aire dando vueltas en las aspas de un molino.<br>\u200d<br><strong>En ese cruce de lenguajes,&nbsp; del que habla Litt\u00edn, existe algo todav\u00eda m\u00e1s profundo: al usarlos, debes fascinarte:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siempre hay un impulso primario: hay cosas que uno escribe y hay cosas que uno filma. No es que una cosa sea mejor que otra, sino que la naturaleza del impulso primario te atrapa. Por ejemplo, yo pinto, no s\u00e9 si pinto bien o mal, pero me puedo pasar horas y horas pintando y me olvido de filmar o de escribir. [&#8230;] Parece complicado, pero es s\u00f3lo que lo sientas y te dejes llevar.&nbsp; Con el cine intento destruir la imagen convencional, romper esa distancia entre lo narrado y el narrador. Que todo est\u00e9 dentro de un mismo espacio. En la literatura, el cambio de voces, la <em>coralidad<\/em>, las posibilidades que da, son inmensas. Ambas me fascinan.<br>\u200d<br><strong>El cineasta o el escritor, podr\u00eda seguir descubriendo las posibilidades de los lenguajes que utiliza. Su experiencia hacen de \u00e9l un hombre lleno de sabidur\u00eda, pero al final advierte que todo se concentra en un solo punto:&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hay que ver es c\u00f3mo est\u00e1 contada la historia, \u00e9sa es la clave, en definitiva el lenguaje que utilizas es la historia. Tenemos que aceptar ciertas realidades objetivas del cine como fen\u00f3meno. El cine naci\u00f3 en las ferias, luego, los artistas lo cambiaron. Vino Eisenstein, Griffith, Wells, Bu\u00f1uel, Fellini, Visconti y otros, e inventaron un lenguaje nuevo, fue la aventura de los grandes creadores, de los transformadores de la luz. No hay que confundir el lenguaje con la imprenta. No hay que confundir la foto con la m\u00e1quina. Tu obra es c\u00f3mo la haces. En el arte, el mensaje no debe existir, debe desprenderse de lo que estamos contando, pero a veces, <em>uno se va de tesis<\/em>, como dicen los j\u00f3venes, y aburre a todo el mundo.<br>\u200d<br><strong>Litt\u00edn ha estado siempre junto al arte y la creaci\u00f3n. En medio de problemas pol\u00edticos, en su exilio, m\u00e1s de veinte a\u00f1os por diversos lugares del mundo, s\u00f3lo se ha dedicado a crear y a imaginar. Sabe que la fuente de su arte est\u00e1 en sus ojos, en la forma c\u00f3mo aprecia y ve:<\/strong><strong><br><\/strong>\u200d<br>S\u00e9 que hay una fijaci\u00f3n en el ojo. Las pocas veces que he dirigido talleres de cine, les digo a los muchachos, uno es el instrumento, y si uno no aprende a afinar su mirada y a entender que ese mecanismo est\u00e1 en ti, no tienes nada que hacer como artista. Mirar y contar, ah\u00ed est\u00e1 todo. <em>&nbsp;<\/em>Lo evidente es lo que uno alcanza a ver con lo dos ojos, pero lo que est\u00e1 atr\u00e1s y oculto es lo que logra ver el ojo privilegiado del artista.<br>\u200d<br><strong>Esos ojos privilegiados de Litt\u00edn no s\u00f3lo le han servido para desarrollar su arte, con ellos tambi\u00e9n enfrent\u00f3 al r\u00e9gimen de Augusto Pinochet. Los mismos con los que dirige, hoy como alcalde, a la comunidad de Palmilla, villa donde sus padres y abuelos le infundieron la capacidad de usar la mirada para crear o transformar mundos. 1973, luego del golpe militar, escap\u00f3 del pa\u00eds ante amenaza de muerte. En 1985 se le prohibi\u00f3 volver. Fueron veinte a\u00f1os trotando por el mundo. En ocasiones cae un velo sobre sus ojos, y su mirada es como la de un ciego, as\u00ed sucede cuando recuerda las injusticias y atropellos de la dictadura.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ap\u00f3s 12 anos de ex\u00edlio, o cineasta retornou ao seu pa\u00eds para denunciar as atrocidades do regime ditatorial de Pinochet. Gabo descreveu o processo das filmagens n\u2019A aventura de Miguel Litt\u00edn clandestino no Chile, em 1986. Nessa entrevista, publicada em Pasa la voz, queda la palabra, em 2011, Litt\u00edn conta outras hist\u00f3rias.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":299,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,3],"tags":[],"class_list":["post-298","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevista","category-jornalismo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=298"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":300,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298\/revisions\/300"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/media\/299"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}