{"id":187,"date":"2023-11-22T08:32:06","date_gmt":"2023-11-22T11:32:06","guid":{"rendered":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/?p=187"},"modified":"2023-12-07T18:24:15","modified_gmt":"2023-12-07T21:24:15","slug":"cantos-y-luchas-del-sembrador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/jornalismo\/2023\/11\/22\/cantos-y-luchas-del-sembrador\/","title":{"rendered":"Cantos y luchas del sembrador"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"207\" src=\"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/pasted-image-0-8.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-189\" style=\"width:551px;height:auto\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez, compositor e campesino, vive no Caribe colombiano. Nunca foi \u00e0 escola. Semeia no campo, faz versos, m\u00fasicas e conta do sacrif\u00edcio \u201cdos que sabem fazer parir a terra\u201d. Em falas po\u00e9ticas, ele conta, em detalhes, fa\u00e7anhas da sua vida e aben\u00e7oa o alimento. Esse texto, vencedor do pr\u00eamio Melhor Cr\u00f4nica, publicou-se na Antolog\u00eda Relata, em 2020, pelo Minist\u00e9rio de Cultura da Col\u00f4mbia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>David Lara Ramos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de seis a\u00f1os, Andr\u00e9s Narv\u00e1ez volvi\u00f3 a sembrar. El mismo tiempo que su mano derecha tard\u00f3 en recobrar la fuerza para empu\u00f1ar el machete. Con esa mano limpi\u00f3 su tierra y cav\u00f3 el hueco en el que deposit\u00f3 la primera semilla de su nuevo cultivo de \u00f1ame. Andr\u00e9s Narv\u00e1ez recuerda la fecha como si fuera otro nacimiento: 2 de junio de 2020. Ese d\u00eda sali\u00f3 en medio de una madrugada brumosa hacia la finca La Europa, coraz\u00f3n de los Montes de Mar\u00eda. La neblina era tan densa que le mojaba las pesta\u00f1as. Hab\u00eda llovido la noche anterior y la tierra estaba blandita. El sol sali\u00f3 intenso y trabaj\u00f3 sin descansar hasta la una de la tarde. Al d\u00eda siguiente sigui\u00f3 sembrando; al otro d\u00eda, volvi\u00f3 a sembrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la ayuda de Rafael, su hermano mayor, a quien Andr\u00e9s Narv\u00e1ez llama Rafo, termin\u00f3 de cavar y depositar dos mil semillas de \u00f1ame la tercera semana de julio. Al finalizar, se qued\u00f3 viendo el esplendor de la siembra. Una palabra recorri\u00f3 su mente: esperanza. \u00abEso es la tierra para nosotros, la que da el alimento, la que pone comida en las mesas. Es el sacrificio de los que saben hacer parir la tierra\u00bb, dijo en ese tono elocuente y po\u00e9tico que lo caracteriza.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez es un compositor natural.Las palabras le brotan silvestres, justas, sin imposturas. No sabe leer ni escribir, pero goza, eso s\u00ed, de una prodigiosa memoria con la que suple, en parte, las necesidades en un mundo letrado. Cada pregunta que se le hace, la transforma en un ramaje de relatos que cuenta con elegancia: \u00abNac\u00ed en un pueblo llamado Sahag\u00fan, un 24 de agosto de 1958, s\u00e1bado por la tarde, camilla 408. Siendo a\u00fan de brazos, me llevaron a Corozal; despu\u00e9s nos trasladamos a Ovejas porque mi mam\u00e1 ten\u00eda dos hermanos que hab\u00edan recibido unas tierras all\u00e1. Mido 1 metro 63 cent\u00edmetros de estatura, peso 68 kilos. Estoy gordo, pero voy a volver a los tiempos en que era flaco. Eso me pas\u00f3 porque llevaba seis a\u00f1os sin sembrar, pero ya comenc\u00e9 mi cultivo de \u00f1ame diamante\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;<\/em>Durante esos seis a\u00f1os que Andr\u00e9s Narv\u00e1ez no pudo sembrar, se dedic\u00f3 a componer gaitas y cumbias mientras se recuperaba de cuatro impactos de bala, en un atentado por defender su tierra. \u00abSonaron seis \u2014precisa\u2014 fallaron dos, si no\u2026&nbsp; Mmm, \u00bfqui\u00e9n sabe? Dos tiros en el pecho que me salieron limpios por la espalda; un tiro en la mano izquierda que me cogi\u00f3 los dos dedos m\u00e1s peque\u00f1os y un tiro en la mano derecha cerca al dedo gordo. Ah\u00ed me hicieron una operaci\u00f3n para arreglar lo que la bala me hab\u00eda destrozado. Esa mano fue la que m\u00e1s sufri\u00f3. La mano con la que yo empu\u00f1aba el machete\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez habla y va soltando versos que luego hace canciones. Cada composici\u00f3n, m\u00fasica y letra la conserva en su memoria. \u00a1Asombroso! Hizo su primera canci\u00f3n en 1978, hace 42 a\u00f1os, pero el relato de aquel momento es pleno en versos y melod\u00edas: \u00abA m\u00ed siempre me han gustado las aves del campo. Sal\u00ed a caminar para escucharlas. Estando en lo alto del cerro Las Babillas, mir\u00e9 hacia abajo, en un cultivo de mel\u00f3n, una jovencita espantaba los p\u00e1jaros, \u2018pajareando\u2019 dice uno aqu\u00ed. Hab\u00eda un p\u00e1jaro que es el&nbsp;<em>char\u00e1n<\/em>, ese acaba con un cultivo, cuando vi esa imagen me entr\u00f3 ese deseo de componer: Ay negra tenme presente\/ lo que te voy a dec\u00ed\/ ese p\u00e1jaro pic\u00f3n\/ est\u00e1 volando junto a ti\/ quiere da\u00f1\u00e1 tu mel\u00f3n\/ ese p\u00e1jaro pic\u00f3n\/\/ Como te descuides negra\/ puede volar el pich\u00f3n\/ ese p\u00e1jaro pic\u00f3n\/ quiere da\u00f1ar tu mel\u00f3n\/ ese p\u00e1jaro pic\u00f3n\/ quiere da\u00f1ar tu mel\u00f3n\/\/\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez sigui\u00f3 componiendo al lado de sus t\u00edos Fidel y Marceliano Reyes, que improvisaban d\u00e9cimas, zafras y cantos de vaquer\u00eda para alegrar las calurosas jornadas de hacha y machete. Aquellos t\u00edos acogieron al peque\u00f1o Andr\u00e9s Narv\u00e1ez como a un hijo. Le ense\u00f1aron los secretos para curar el ganado, los males de la luna nueva, los caminos de hormiga que anuncian la lluvia, los mensajes de la neblina que moja los pies y los de la neblina seca; las estrellas fugaces del verano, las plantas para curar la mordida de culebra, los males del aguij\u00f3n de la avispa candela, los c\u00edrculos del cielo: c\u00edrculo de sol, agua alrededor; c\u00edrculo de luna, agua ninguna.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez nunca fue al colegio.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/jornalismoeficcao.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/ANDRES-1-3-756x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-604\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto: David Lara Ramos<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>Finca La Europa<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez lleg\u00f3 a la finca La Europa en 1970. Ten\u00eda doce a\u00f1os. En aquel entonces, a sus t\u00edos Fidel y Marceliano, el Gobierno les hab\u00edan adjudicado 11,5 hect\u00e1reas que constitu\u00edan una Unidad Agr\u00edcola Familiar, definida as\u00ed por la Ley de Reforma Agraria<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La entrega de tierras a campesinos del municipio de Ovejas se remonta al segundo mandato del presidente Alberto Lleras Camargo, quien mediante la Ley 135 de 1961 cre\u00f3 el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, INCORA. Una ley inspirada por los principios del bien com\u00fan y la necesidad de que los campesinos tuvieran acceso a la propiedad sobre la tierra que cultivaban. En 1969, durante el per\u00edodo del presidente Carlos Lleras Restrepo, primo de Alberto Lleras Camargo, la finca La Europa \u2014con 1.321 hect\u00e1reas\u2014 fue adquirida por el Estado colombiano y entregada a 114 familias de campesinos.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de Andr\u00e9s Narv\u00e1ez en La Europa fue de labores de campo y aprendizajes al lado de sus t\u00edos y padres. Ten\u00eda una gran responsabilidad:\u00abEra algo sencillo para m\u00ed \u2014recuerda\u2014 los t\u00edos m\u00edos picaban le\u00f1a que amarraban con bejucos, yo ensillaba el burro y me iba pa\u2019 Ovejas, a venderla, me pagaban doce pesos, con esa plata compraba caf\u00e9, panela, aceite, hueso carnudo salao, eran las provisiones para varios d\u00edas; cuando eso se acababa, otra vez volv\u00eda a ensillar el burro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1986, a\u00f1o de la segunda versi\u00f3n del Festival de Gaitas de Ovejas, Andr\u00e9s Narv\u00e1ez decidi\u00f3 participar en el concurso de la canci\u00f3n in\u00e9dita con \u00abEl mel\u00f3n\u00bb<em>.<\/em>&nbsp;Estuvo dentro de los diez finalistas. Sus letras y melod\u00edas gustaban. Hoy siente orgullo al decir que ha ganado ocho veces el Festival de Gaitas de Ovejas, al igual que otros festivales de m\u00fasica en Ceret\u00e9, Galeras y San Jacinto.<\/p>\n\n\n\n<p>La gaita ha sido la m\u00fasica de La Europa. Sonaba en las noches, momentos apacibles luego de las faenas propias del monte: \u00abEso era una cosa grande, \u00f3igame usted \u2014dice\u2014, cuando las lluvias estaban escasas, nos llev\u00e1bamos para un rancho a la Virgen del Amparo de Chal\u00e1n, al Ni\u00f1os Dios de Bombacho, al Ni\u00f1o Dios de El Carmen de Bol\u00edvar, y a San Pacho, patrono de Ovejas, ven\u00edan gaiteros de otros lugares, que tambi\u00e9n necesitaban lluvia, eso era algo de puro gusto, no se cobraba plata, no se\u00f1or, era algo de familia. Se hac\u00edan hasta cinco noches de velaciones con pura esperma y gaita\u2026 Y bueno, ya despu\u00e9s de eso\u2026\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez se qued\u00f3 en silencio. Baj\u00f3 un poco la cabeza, tom\u00f3 entonces un poco de aire y retom\u00f3 las mismas palabras hasta finalizar la frase: \u00abYa despu\u00e9s de eso\u2026 Todo, todo eso se acab\u00f3\u00bb<em>.<\/em>&nbsp;Se refiri\u00f3 a unos&nbsp;<em>uniformados<\/em>&nbsp;que comenzaron a llegar a la zona en los 80. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Hubo secuestros, muertes y hostigamientos a las poblaciones. Tambi\u00e9n dijo que, en los 90, llegaron&nbsp;<em>otros<\/em>&nbsp;<em>uniformados<\/em>. Las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, que en complicidad con agentes del Estado perpetraron masacres en poblaciones como Chengue, Las Brisas, San Jos\u00e9 de Play\u00f3n y El Salao, como establecieron los organismos de control estatal y confesaron luego por los mismos paramilitares.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/jornalismoeficcao.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/ANDRES-3-.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-605\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto: David Lara Ramos<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>Vino el silencio de las gaitas<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En La Europa aparecieron helic\u00f3pteros de guerra, sobrevuelos de aviones fantasma que cruzaban los cielos de los Montes de Mar\u00eda en la madrugada. Andr\u00e9s Narv\u00e1ez decidi\u00f3 vender cuatro vacas que ten\u00eda y buscar un lugar m\u00e1s seguro: \u00abLas vacas se llamaban&nbsp;<em>Ruperta, Choncha, Juanita y Pancracia<\/em>&nbsp;\u2014relata\u2014, eran parte de la familia, aportaban para el sustento de todos, la leche, el suero. No fue f\u00e1cil, uno les coge cari\u00f1o\u2026 Las malvendimos, es la pura verdad, con esa plata Rafo y yo compramos un lotecito en el pueblo. \u00cdbamos a sembrar a La Europa, jam\u00e1s abandonamos esas tierras, pero quedamos limpios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las canciones de Andr\u00e9s Narv\u00e1ez que se refer\u00edan al olor del tabaco o al p\u00e1jaro carpintero comenzaron a narrar esos nuevos sucesos: \u00abAntes yo viv\u00eda contento\/ porque todo lo ten\u00eda\/ no conoc\u00eda el sufrimiento\/ de m\u00ed era toda la alegr\u00eda\/ pero hoy que me pas\u00f3 esto\/ que mala suerte la m\u00eda\/ Ay no tengo na, no tengo na\/ sino ganas de llorar\/\/ Yo que ten\u00eda mi parcela\/ no la puedo cultivar\/ es por culpa de la guerra\/ que ahora me quieren matar\/ Yo ten\u00eda mi hect\u00e1rea \u2018e yuca\/ donde pod\u00eda cocinar\/ pero con est\u00e1 miseria\/ a m\u00ed no me qued\u00f3 na\/ Ay no tengo na, no tengo na\/ sino ganas de llorar\/\/\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de esas dificultades llegaron a La Europa representantes de la empresa Arepas don Juan, que negociaron Unidades Agr\u00edcolas Familiares. La Procuradur\u00eda Ambiental y Agraria recogi\u00f3 testimonios sobre la venta de esos predios, en ellos algunas personas declararon haber vendido sus predios por trescientos mil pesos. Otros aseguran que les pagaron entre ochocientos mil y tres millones de pesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los representantes de Arepas don Juan llegaron en varias ocasiones a la casa de Andr\u00e9s Narv\u00e1ez ofreciendo dinero por sus tierras. Tanto Rafo como \u00e9l se negaron a vender las tierras de La Europa, heredadas de sus t\u00edos y sus padres. \u00abNo se venden, se cultivan\u00bb, dice Andr\u00e9s Narv\u00e1ez como quien compone un verso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta hoy, Arepas don Juan ha adquirido 94 predios que suman 1.081 hect\u00e1reas. De las 114 familias de campesinos que recibieron tierras en 1969, solo 20 conservan la propiedad de la tierra, o est\u00e1 en manos de los herederos. Otros tienen la posesi\u00f3n, adquirida legalmente hace m\u00e1s de quince a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 2008, con la llegada de Arepas Don Juan a la zona, se han venido presentado agresiones y hostigamientos en los predios de los campesinos de La Europa. Amenazas de muerte a trav\u00e9s de mensajes de texto o&nbsp;<em>e-mail<\/em>, quema y destrucci\u00f3n de ranchos de campesinos que han retornado. Presencia de hombres armados en motos y camionetas por las v\u00edas de La Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez es tambi\u00e9n el vicepresidente de la Asociaci\u00f3n de Campesinos de La Europa, que es parte del proceso que busca restituir la tierra a quienes la recibieron en 1969; tierra que posteriormente fue abandonada cuando guerrilleros de las farc, paramilitares de las auc y fuerzas del Estado convirtieron a La Europa en epicentro de actos violentos y abusos. El proceso de restituci\u00f3n lleva m\u00e1s de siete a\u00f1os, en espera de un fallo del Tribunal de Tierras con sede en Cartagena.<\/p>\n\n\n\n<p>El atentado contra la vida de Andr\u00e9s Narv\u00e1ez ocurri\u00f3 el 12 de junio de 2014. \u00abEse d\u00eda no ten\u00edamos ni para hacer un caf\u00e9, sal\u00ed a cortar una le\u00f1a a ver si consegu\u00eda algo, era la inauguraci\u00f3n del mundial de f\u00fatbol. En un paraje alejado del pueblo se apareci\u00f3 un tipo en un caballo a reclamarme por una cerca que hab\u00edamos colocado en La Europa, y me dijo: \u201cAhora que lleguen las maquinarias vamos a arrancar esa mierda\u201d, entonces yo le dije: \u201cBueno si usted cree que la puede arrancar, arr\u00e1nquela\u201d. Eso fue suficiente para que sacara su arma\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El atacante fue capturado horas despu\u00e9s. Su nombre: H\u00e9ctor San Mart\u00edn Rivera, uno de los administradores de Arepas don Juan. San Mart\u00edn Rivera estuvo en la c\u00e1rcel durante catorce meses, qued\u00f3 libre por vencimiento de t\u00e9rminos, y aunque fue condenado a veinticinco a\u00f1os, sigue pr\u00f3fugo de la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>En noviembre de 2018 entraron al tel\u00e9fono de Andr\u00e9s Narv\u00e1ez dos mensajes de texto; \u00e9l busc\u00f3 a un amigo para que le leyera: \u00abAhora no te salvas\u2026 perro reclamante de tierras\u00bb \u00ab\u2026No vamos a descansar hasta eliminarte, gonorrea, vamos con artiller\u00eda pesada\u201d. A finales de julio de 2020, d\u00edas despu\u00e9s de que Andr\u00e9s Narv\u00e1ez termin\u00f3 de plantar las dos mil semillas de \u00f1ame diamante, dos hombres que se movilizaban en una moto se bajaron frente al cultivo y \u2014con los cascos puestos\u2014 le preguntaron a un muchacho que hac\u00eda labores de limpieza si Andr\u00e9s Narv\u00e1ez ven\u00eda a trabajar. El muchacho le respondi\u00f3 que no, porque se hab\u00eda sacado una muela. Cuando el muchacho les pregunt\u00f3 para qu\u00e9 lo necesitaban se quedaron en silencio. \u00abTranquilo, tranquilo\u00bb, dijeron mientras regresaban a la moto.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada est\u00e1 tranquilo en La Europa ni en otros territorios de Montes de Mar\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1ndose un caf\u00e9 negro preparado por su hermano Rafo, endulzado con panela, las palabras de Andr\u00e9s Narv\u00e1ez suenan como los versos valientes de un compositor en su lucha: \u00abYo s\u00e9 que tengo que cuidarme, de nada me servir\u00e1 meter la cabeza como el morrocoy. El torero muere en la arena. Yo estoy luchando por un bien com\u00fan. Seguir\u00e9 yendo a mi cultivo de \u00f1ame diamante, seguir\u00e9 tomando las medidas de protecci\u00f3n, seguir\u00e9 adelante con el respaldo de mi comunidad y seguir\u00e9 empu\u00f1ando mi machete para sembrar, es lo que soy, un campesino, un sembrador\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\" \/>\n\n\n\n<p><strong>David Lara Ramos<\/strong>&nbsp;Jornalista, advogado, rep\u00f3rter fotogr\u00e1fico e produtor cultural. Colunista do portal las2orillas.com e da revista Latitud de El Heraldo. Publica\u00e7\u00f5es:&nbsp;<em>Pasa la voz queda la palabra<\/em>,<em>&nbsp;Pluma<\/em>, em 2011 e<em>&nbsp;El dolor de volver<\/em>, pela Collage, em 2016. \u00c9 professor de Jornalismo da Universidad de Cartagena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andr\u00e9s Narv\u00e1ez, compositor e campesino, vive no Caribe colombiano. Nunca foi \u00e0 escola. 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Esse texto, vencedor do pr\u00eamio Melhor Cr\u00f4nica, publicou-se na Antolog\u00eda Relata, em 2020, pelo Minist\u00e9rio de Cultura da Col\u00f4mbia.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":189,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-187","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-jornalismo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=187"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/187\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":386,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/187\/revisions\/386"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/media\/189"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sites.uel.br\/jornalismoeficcao\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}